sábado, 25 de septiembre de 2010

"Ambush marketing": Me quedo con el ingenio

Leyendo aquí y a allá, encuentro un "nuevo" término del apasionante mundo del marketing. Digo nuevo, pero evidentemente lo es para mi, porque parece que esta práctica ya está más que desarrollada.

Os lo cuento porque al tratarse de una modalidad de marketing que suele aplicarse en el mundo de los grandes eventos deportivos, esos que todos terminando viendo, me encantaría ser capaz, a partir de ahora, de detectar los posibles casos de "ambush marketing" o "marketing de emboscada".

¿Y que de va esto? No es dificil de entender. Se trata de un tipo de publicidad encubierta que se desarrolla en el marco de grandes eventos, por lo general multitudianrios, y que se sabe que van a tener gran repecusión mediática. ¿Por qué encubierta? Porque la marca que hace "ambush marketing" no es patrocinadora oficial de ese evento y lo que hace, es ingeniárselas para lograr que su marca aparezca asociada al mismo, saltándose la exclusividad de aquellas otras marcas que si han pagado.

El problema de esta práctica es evidentemente el perjucio que ocasiona a aquellas compañías que han realizado una fuerte inversión económica para asegurarse la difusión de su marca. Aquí se choca con la ética, porque el "ambush marketing" trata de aprovecharse siempre de una situación creada por otros. Entiendo el enfado y frustación de aquellos que han pagado por patrocinar un gran evento, pero en este caso me pongo del lado de los que son capaces de estrujarse el coco y triunfar a base de creatividad. Supongo que mucha gente no estará de acuerdo conmigo; lo comprendo. ¿A vosotros que os parece? Rescato tres ejemplos...

Todos los años, con motivo del Día de San Patricio, en el que se rinde homenaje al pueblo irlandés, se tiñen de color verde parte de los 200 kilómetros del Chicago River. Mc Donalds tuvo la gran idea de simular que había vertido al río un vaso gigante con un conocido batido de menta que suele vender ese día.















En otra ocación, minutos antes de comenzar una maratón exclusiva para 6.000 mujeres, llegó un corredor con una camiseta y el logo de Axe. Antes de la salida oficial de la carrera se “bañó” en desodorante. Así, que lo que se pudo ver fue a miles de mujeres corriendo detrás de ese chico. El efecto Axe dio sus frutos y fueron muchos los medios de comunicación que se hicieron eco de la acción.




















Por último, un ejemplo reciente que ha dado la vuelta al mundo y que aconteció durante la celebración del Mundial de Futbol 2010. La FIFA expulsó del estadio a 36 seguidoras holandesas por ir vestidas no de naranja, sino con el vestido promocional, regalo de una cerveza holandesa, Bavaria. A la marca no le pudo salir mejor. Su imagen apareció en todos los medios de comunicación y seguro que ha Budweiser no lehizo mucha gracia. Solo eran 36 y seguro que hubieran pasado desapercibidas ¿Quien habría sabido que ese vestido era un regalo de Bavaria comparado con toda la gente que finalmente habló de la marca?

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