jueves, 20 de mayo de 2010

Hijos y redes sociales…¡No te quedes atrás!

En estos tiempos de bodas, bautizos y comuniones, de comidas en el campo y al aire libre, me he encontrado con una conversación que ha llegado a convertirse en recurrente. Esto es, hijos y redes sociales. Yo no me considero una experta, ni mucho menos, en este tema. Todo lo contrario, tengo la sensación de que cuando parece que he logrado entender algún concepto o herramienta nuevos, surgen otros y otros, cuando aun no he sido capaz de procesar los anteriores. Pero por diferentes motivos, principalmente profesionales, todo este mundo me suena bastante.

Puedo imaginar la desesperación de aquellos padres para los que “tuenti” es “veinte” en Ingles, pero mal escrito, o también, es el chat donde su hijo/a adolescente o pre-adolescente quiere pasarse las tardes enganchado con sus amigos.

Así, que con gran humildad, me ofrezco para poner a vuestra disposición una serie de recomendaciones que pueden ayudar a algunos padres a encarar esta nueva realidad, que no es sino una nueva forma de comunicación, que ha roto totalmente con la manera de socializar que todos hemos vivido desde nuestra infancia. Esta realidad, por otro lado, nos supera a todos por la velocidad con la que ha calado en la sociedad y como no, en nuestros retoños…Ahí van mis sugerencias en forma de de decálogo:

• No le prohíbas pertenecer a una red social.
• Trata de que el ordenador se encuentre en un espacio abierto de la casa y utiliza filtros de control parental.
• Trata de crear la cuenta con el.
• Enséñale a que limite la información que facilita.
• Pon especial cuidado en las fotografías del perfil.
• Muéstrale como utilizar los controles de privacidad.
• No hace falta poner “todo” al completar el perfil en las redes sociales.
• Regula la admisión de amigos.
• Trata de conversar con él sobre las redes sociales.
• Adéntrate sin falta en el mundo de las redes sociales.


-No le prohíbas pertenecer a una red social: es una forma básica de relacionarse con sus amigos. Negar a tu hijo la posibilidad de formar parte de esa comunidad puede ser contraproducente. Sobre todo porque es prácticamente que seguro que se creará una cuenta y lo tendrá que mantener en secreto, lo cual impedirá que podáis tener una conversación natural sobre el tema.

-Trata de que el ordenador se encuentre en un espacio abierto de la casa y utiliza filtros de control parental para evitar que durante la conexión o navegación pueda acceder a webs y sitios con contenido inconveniente. La mayoría de los proveedores de Internet ofrecen software de control parental y ello permite limitar el horario de la navegación, el tipo de archivos que se pueden descargar, e incluso el tipo de webs que se pueden visitar.

-Trata de crear la cuenta con el: ya se que esto es complicado a priori, pero si “cuela”, tendrás la oportunidad de ir “enseñándole” normas sobre un uso correcto y aumentan las posibilidades de que en algún momento te admita como amigo…(esto si que sería “colar”, pero del todo). Sería genial que lo pudieras hacer con tu cuenta de correo personal o con una cuenta de correo a la que ambos tengáis acceso (esto ya sería un sueño hecho realidad). De esta forma podrías saber de quién le llegan las solicitudes de amistad, y detectar en muchos casos si se trata de desconocidos. Si a ti no te admite, trata de que entre sus redes acepte a algún hermano mayor o familiar con el que tenga una relación cercana porque ello ayudará a evitar posibles malas influencias.

-Enséñale a que limite la información que facilita: en las redes sociales se comparten experiencias, fotos, opiniones, pensamientos, fotografías. Yo insistiría en que intentaran tratar temas desde el punto de vista más lúdico o intranscendente posible y nunca, nunca, bajo ningún concepto, facilitar números de teléfonos, direcciones, contraseñas, códigos de seguridad, etc. Puede utilizarse a modo de ejemplo la consecuencias de compartir en exceso acudiendo alguna noticia de actualidad mencione algún chantaje, intento de secuestro, o extorsión.

-Mención especial a la fotografías de perfil: la mayoría de los adolescentes tratarán de utilizar una foto en la que “se vean bien” y muchas veces esto tiene que ver con imágenes en las se pueden mostrar “sugerentes”, sobre todo las chicas. Por eso, aunque puede que tampoco “cuele”, le puedes sugerir que utilice una imagen de su personaje o dibujo favorito o que utilice aplicaciones para crearse un avatar, como la que hace tiempo circuló por Facebook y que permitía a los usuarios “Pocoyoizarse”.

-Muéstrale cómo utilizar los controles de privacidad y anímale a que los utilice activamente: muchas redes sociales, por defecto, permiten que la información de una cuenta o perfil sea visible para cualquiera que acceda a la red en cuestión. Así, que lo mejor es que le recomiendes que seleccione la opción “sólo para mis amigos”. Además, debes de interiorizar las políticas de privacidad.

-Cómo completar el perfil en las redes sociales: muchas redes sociales tienen diferentes apartados a la hora de completar el perfil. Estos son, generalmente, Información Básica, Información Académica, Información Personal, Información laboral e Información de Contacto. Bien, pues déjale claro que, absolutamente todos los datos que publiquen en el perfil,serán visibles para todo el que tenga acceso a su cuenta y que por eso “no hace falta” completar todo al detalle, sobre todo y, como he dicho anteriormente, el espacio relativo a la Información de Contacto: ¡Siempre en blanco!


-Sobre la admisión de amigos: Recomiéndale que no acepte amistades a “diestro y a siniestro”, y que en un principio se centre en su núcleo fundamental de amigos. Como redes sociales que son, su finalidad es conectar al mayor número de personas y, como siempre se podrán ver los “estados” y las fotos de los amigos, pero también fotos de los amigos de los amigos, puede que termine leyendo o viendo cosas de personas más mayores que no sean muy convenientes.

-Trata de conversar con él sobre las redes sociales y aprovecha para inculcarle la conveniencia de pedir permiso siempre, antes de colgar una foto en la que aparezcan otras personas. De este modo, le harás comprender que en las redes sociales hay que tener ciertos cuidados o que aunque hay cosas que se pueden borrar no siempre podrá hacer desaparecer todo lo que ya esté publicado. Asimismo, anímale a compartir contigo cualquier inquietud o duda. Ponte a su disposición para ayudarle si se siente agredido o si hay alguien que insiste en que amplíe sus datos de contactos o en verle. En definitiva, hazle saber que siempre estarás ahí si en algún momento se siente amenazado de cualquier forma.

-Adéntrate sin falta en el mundo de las redes sociales (no pierdas ni un segundo): conozco a muchas personas que por su edad o por su desempeño laboral consideran que “se les ha pasado” la época de las redes sociales. Creo sinceramente, que si se tienen hijos o si estos son pequeños (mejor aún) los padres deben de hacer un esfuerzo por familiarizarse con estos nuevos canales de comunicación cuanto antes. Es necesario que conozcan sus mecanismos de utilización, la forma en la que la gente se relaciona a través de ellos. En España yo recomendaría Tuenti, hi5, Facebook, Twitter, Linkedin, Xing o Fotolog (por empezar con algunos). En la medida en que un padre esté familiarizado con las redes sociales, mayor será la ayuda que pueda prestar a un hijo y además, puede evitar el choque que supone ver una conversación de su hijo si no estuviera contextualizado con el medio.

Del mismo modo que enseñas a tu hijo que no debe hablar con desconocidos o que no debe aceptar “caramelos en la puerta del colegio”, la aparición de las redes sociales nos sitúa ante una realidad sobre la que también hay que formar a nuestros hijos y ningún padre debería darle la espalda. Enséñale a ser responsable y a que durante su conexión a las redes sociales, trate de utilizar al máximo el sentido común (como el cualquier otra faceta de su vida).

¡¡SUERTE!!

viernes, 7 de mayo de 2010

De los encuentros con periodistas...

Me había prometido a mi misma que si creaba un blog era para darle "vidilla" y, aunque es cierto que muchas veces cuando me pasan cosas, o si leo algo interesante, o escucho alguna noticias, pienso "esto es para un post", las horas y los días se van sucediendo y, de escribir, nada, de nada. Así, que selecciono uno de eso momentos y me pongo a ello…

Esta semana he tenido el placer de comer con Yolanda Gómez Rojo, redactora de economía de ABC, gran periodista, (y también histórica) que empezó en el diario a los 22 años y posee una gran trayectoria. Siempre apuntó maneras. De hecho, la conocí cuando hace 10 años ella ganó el Joven y Brillante de Periodismo Económico, y recibió el galardón de manos de Cristóbal Montoro, Ministro de Hacienda de la época, y yo organizaba los premios en Porter Novelli

Quería aprovechar la cita del otro día para hacer apología de almuerzos como este. En épocas como las actuales, perdemos mucho el contacto directo o personal a favor del uso de herramientas que nos hacen la vida más fácil, como el ya tan imprescindible electrónico o las diversas y variadas redes sociales que manejamos muchos. Te comunicas con multitud de personas a diario y muchas veces no conoces ni su voz ni su apariencia (salvo que tenga foto en perfil, claro); hablas de multitud de temas que en muchas ocasiones recogen información de vital importancia; utilizamos la Red como vehículo que transporta información y mensajes y no nos damos cuenta de que nos falta algo, hasta que un día organizas un encuentro y te sientas durante un rato con ese “alguien” al que sólo visualizas como una dirección de correo electrónico.

Habíamos organizado la comida con Yolanda con la idea de que pudiera conocer en mayor profundidad a uno de nuestros clientes, pero además de hablar de él tocamos otros muchos temas, personales y profesionales y, como he dicho anteriormente, fue un placer. Se que estos encuentros pertenecen al ámbito de las "herramientas clásicas de la comunicación" y que muchos utilizamos este formato a diario, pero últimamente tengo la impresión de que solo hablamos de herramientas de comunicación 2.0, de usuarios, de bloggers, etc. y me apetecía tratar este tema.

En definitiva, que creo firmemente en la necesidad y/o conveniencia de hacer un “parón” de vez en cuando para volver al contacto personal a dedicar tiempo a preguntarle al periodista por cómo va el medio, qué le interesa de nosotros, que le podemos aportar, cómo encajamos en el día a día de su sección o cómo están afrontando todos los cambios que estamos viviendo. Es posible que las próximas 10 noticias que le facilitemos sobre nuestro cliente no le resulten suficientemente interesantes o no le encajen en la sección o simplemente no tengan salida porque la actualidad manda. Pero lo que es seguro es que cuando reciba la información a través de cualquiera de las vías que hoy utilizamos y nos conteste, ambas partes tendremos una cara, unos ojos, una sonrisa o una conversación a la que nuestras mentes podrá recurrir. Y eso me gusta, oiga…

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