sábado, 24 de abril de 2010

¡Y yo más! (Ahora, los hombres).

Para ser justos, en honor a Ray Den Haan, y también por no dejar el tema a medias, trato hoy de aportar alguna idea de cómo funciona la mente de los hombres a la hora de recibir mensajes que pueden transformarse en una potencial compra.

Comenta Martha Barletta, autora del libro “Marketing to Women” que cuando una mujer realiza una compra siempre entran en juego las emociones. Sin embargo, cuando es el hombre el que se enfrenta al desembolso, se dejará guiar, fundamentalmente por los hechos. Además, apunta que los hombres son menos observadores, le dedican menos tiempo y no están dispuestos a sufrir lo que sufriría una mujer por conseguir su preciado objeto. Seamos realistas, quien de nosotras no ha sido capaz de recorrerse toda la ciudad en busca de ese pantalón que nos encantó y que, para nuestro horror, "lo siento, ya no queda"...como si lo viera… cara desencajada, aunque aparentando tranquilidad, mientras una se acerca a la caja y dice…”por favor, ¿me puedes mirar en el ordenador si lo tenéis en otra tienda?”…

A la mayoría de los hombres, lo que les gusta es "entrar-comprar-salir", que cuanto tu vas todavía por el primer montón de jerséis, el ya está fuera con su bolsa tan tranquilo. Por otro lado, tampoco suelen pedir ayuda más allá de la justa. Tipo la talla si es una camisa, o funcionalidades si es un aparato electrónico. Sin embargo, conozco a más de una mujer, que en un probador le ha pedido consejo a la del probador de al lado aunque no la conocía ni de vista…Así somos, nosotras le dedicamos más tiempo, comparamos, preguntamos, pedimos consejo y ayuda.

Según Barletta, y esto es lo más interesante, diversos estudios demuestran que los hombres consideran sus relaciones con los demás en términos de “más alto-más bajo”, “más rápido-más lento”, “primero-segundo”. Por su parte, los términos en los que la mujer se relaciona son más del tipo “parecido-diferente” o “conocido-desconocido”. Por lo que el “¡Yo, más!” funcionará genial con los hombres pero no tanto con las mujeres, que preferimos más conceptos como “agradable” que “ganador”.



Creo que el ejemplo que pone es muy gráfico. Un anuncio de Nissan decía “Potencia incrementada un 17%, par de torsión incrementado un 6%, derecho a fanfarronear incrementado un 100%”, evidentemente, está dirigido a hombres. En cambio, para atraer la atención de una mujer el ejemplo de anuncio de un todoterrerno, “Considéralo un ángel de la guardia de 1.800 Kg.” no puede ser mejor, ya que las mujeres están mucho más orientadas a lo afectivo y a la hora de comprar tendrán en cuenta a sus seres queridos (incluyendo, perro o canario).

La estética es quizá menos importante para un hombre que para una mujer, y es que a nosotras nos encanta el color. Muchas veces preferimos un móvil por su estética que por el número de canciones que pueda almacenar. También conozco a una que va a cambiar de coche y no hace más que pensar que por fin ha encontrado el coche del color que le gusta y, cuando le dicen: “que bien, tiene navegador”, ella dice, “si, y además, ¡es negro!”, o bien le dicen, “una pena que los faros no sean de xenón” y ella dice, “ya”, aunque lo que en el fondo piensa es “y a mí, ¿que más me da, si el coche es negro, y además, desde dentro no los veo?”….

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