jueves, 25 de marzo de 2010

Comentando el post de José Luís Valdivielso

Leo en el recién estrenado blog de mi querido José Luís Valdivielso, un post muy interesante titulado "¿Qué le pasa al comercio electrónico en España?". A lo largo del mismo, profundiza en los factores que hacen que el comercio electrónico no termine de despegar dentro de nuestras fronteras, a pesar de que existe un alto porcentaje de españoles que compra online fuera de España. En este sentido, apunta como elementos clave, la falta de una oferta nacional, ya que existen pocos comercios online en España; la falta de estímulos por parte de la Administración a la puesta en marcha de iniciativas privadas en este ámbito; la ausencia de personas cualificadas que posen un profundo del sector del comercio electrónico y por último, el precio como elemento decisor a la hora de realizar una compra. A estos factores, yo añadiría otro que considero que tiene mucho que ver con nuestra propia cultura y también con los propios usuarios de Internet. Y es que en España, consideramos la compra como un ritual. Nos gusta salir a la calle y, en general nuestro clima lo permite, y además, en muchas ocasiones esas salidas se hacen en grupo o quedando con amigos. Sobre todo en el caso de las mujeres, que suelen envolver el hecho de "salir de compras" con la posibilidad de pedir opinión, "dar una vuelta" y terminar tomando un café con la silla rodeada de bolsas. Eso por hablar de moda. Pero creo que, en general, al consumidor le gusta dedicar tiempo cuando decide que va a comprar un artículo y, a pesar de haber buscado una opinión posiblemente en algún foro de Internet, le sigue gustando el trato personalizado, tocar el producto o ver en directo si el color o la textura es la deseada. Por eso tienen mucho éxito las tiendas online extranjeras, porque nos permiten acceder a productos o artículos a los que nos es difícil acceder en nuestro entorno habitual. También el precio es clave en este aspecto. Pienso en la cantidad de tiendas online de EEUU, por poner un ejemplo, que son verdaderos outlets de marcas conocidas y que a pesar de los portes, mantienen un precio imbatible. Sinceramente, tengo muchas ganas de ver qué sucede con zara el día que se decida a vender online. Estoy segura de que será un éxito, pero me pongo en la situación de un cliente de Madrid, que tiene posibilidad de entrar en uno de sus comercios casi, cada 500 metros. Además, la curiosidad es doble, sobre todo, tras las valoraciones que ha tenido su aplicación para el iPhone. Prometía mucho y los comentarios de los usuarios han sido bastantes negativos. Hace poco tuvimos la oportunidad de trabajar con un cliente francés de comercio electrónico que implantó en España el modelo de negocio que con tanto éxito estaba funcionando en Francia. Albergaba en su site miles de productos de procedentes de más de 200 tiendas. Muchas de esas tiendas online eran españolas, como es el caso de El Corte Inglés o de La Casa del Libro y a pesar de ello, pudimos comprobar como un alto porcentaje de los usuarios registrados en la página, compraban en el extranjero artículos que no estaban al alcance de su mano en España o que eran muy competitivos por el precio. No obstante, estoy de acuerdo con José Luís, el futuro es esperanzador y nos queda mucho por ver (todo bueno, por supuesto).

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